Macri: ¿el nuevo integrador?

El presidente de Argentina lidera un intento de insertar la agenda latinoamericana en el G20. Un reto en medio de tantos intereses individuales de los países asistentes de la región.

El presidente Mauricio Macri en medio de una reunión con su homólogo, Vladimir Putin. Foto tomada de la página oficial del gobierno ruso

En América Latina es normal que la gente se una fácilmente para defenderse o para atacar. Pero es más difícil que logren esa unidad para construir. Ahora con los movimientos de la región, en especial con el impacto de las políticas proteccionistas del gobierno de Trump, se han reunido un poco de las tres características.

El escenario para empezar a materializar esa sociedad es la reunión de Hamburgo del G20 que congrega a los países más industrializados del planeta y a las economías emergentes más fuertes. Allí se concentra un tercio de la población y se mueve 80 por ciento del comercio mundial. Un espacio en el que México, Argentina y Brasil no han tenido mayor incidencia en anteriores citas.

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La única reunión del G20 en Latinoamérica, que se realizó en México en 2012, fue una oportunidad perdida en medio de una recesión mundial que hizo que los esfuerzos del foro se enfocaran en buscar la estabilización económica e impulsar el fortalecimiento de los sistemas financieros. Pero ahora el viento en materia económica sopla más favorable y permite la inclusión en la agenda de temas más diversos. El combate al cambio climático, que impulsa la anfitriona y canciller alemana Ángela Merkel, es uno.

En particular es el presidente argentino Mauricio Macri quien ha tomado la posta integracionista en la región, y quien tendrá la oportunidad de demostrar su talante como hombre de negocios en beneficio de la región. Por un lado, tiene una oportunidad de oro pues ya está definido que Argentina asuma la presidencia del G20 y sea la anfitriona de la próxima cumbre en 2018.

De otro lado, un Brasil debilitado por los escándalos de corrupción y un México golpeado por el impacto de las políticas de Donald Trump, hacen que la iniciativa de la región en este escenario quede en manos de Argentina. Macri se lo ha tomado a pecho. En julio del año anterior recibió a Enrique Peña Nieto en la Casa Rosada y en febrero pasado acudió a Brasilia, a una reunión bilateral con Michel Temer. Justamente este último encuentro se enfocó en la convergencia del Mercosur con los países de la Alianza del Pacífico. El mandatario argentino hizo énfasis en el diálogo fluido que mantiene con Peña Nieto y en la intención de México de mirar hacia el sur. “Tenemos que ser aliados del siglo XXI”, recalcó, en referencia a la relación que espera tengan a futuro Argentina y Brasil.

No es casual que la canciller alemana Angela Merkel, quien a todas luces busca asumir el liderazgo que está dejando Estados Unidos en Latinoamérica, cruzara hace un mes el Atlántico para visitar tanto en Buenos Aires como en Ciudad de México a los presidentes Mauricio Macri y Enrique Peña Nieto. Su objetivo, buscar aliados que apuesten por la integración y el libre comercio, en contraposición con las políticas proteccionistas que impulsa el líder estadounidense Donald Trump. Ese respaldo se deberá reflejar en la reunión de Hamburgo.

En el viaje fue evidente que se esquivó a Brasil, debido a la crisis interna del país amazónico, que va de tumbo en tumbo por las acusaciones de corrupción que golpean a los más altos cargos del gobierno. Crisis que se agudizó con la acusación de “corrupción pasiva” que hizo la semana anterior la Fiscalía brasileña contra el presidente Michel Temer, y que en un primer momento hizo que el mandatario desista de acudir a la cumbre. Por esa cancelación inicial, Temer perdió citas importantes, como la que tenía pactada con Merkel.

Mientras la expectativa es por las reuniones que el presidente de México tiene con sus homólogos de Estados Unidos, Canadá, España, Italia e India. Por su parte, el mandatario argentino mantendrá encuentros con sus pares de Francia, Reino Unido y Singapur, así como con los presidentes del Consejo Europeo y la Comisión Europea. El reto es que en paralelo de sus agendas particulares logren tratar temas importantes para Latinoamérica como la justa comercialización de materias primas, la promoción de empleo de calidad y el esperado acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Con el protagonismo que tendrá Argentina en este poderoso grupo de naciones las expectativas de la región estarán puestas en la injerencia que tenga para incluir en la agenda los intereses de la región. Como dijo el canciller argentino Jorge Faurie, buscarán “un G20 con una mirada renovada y desde el sur”. Ésta podría ser la oportunidad que estaba buscando la región. Eso sí, está por verse si el bloque latinoamericano logrará una primera victoria o todo quedará en buenas intenciones.

 


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