La red de testaferros del viceministro José Luis Merino

Una investigación de miembros de tres entidades en Estados Unidos identificó al abogado José Mauricio Cortez Avelar como uno de los principales testaferros de José Luis Merino, político salvadoreño para el que congresistas norteamericanos han pedido una indagación de sus finanzas. Cortez Avelar, junto a otras seis personas relacionadas con Alba Petróleos, conformaron tres empresas en Nevada, un paraíso fiscal dentro de Estados Unidos.

José Luis Merino, uno de los tres máximos líderes del partido que nació de la extinta guerrilla, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), es ahora un hombre en la mira de las autoridades estadounidenses, que sospechan de sus finanzas.

El líder de este partido que gobierna actualmente en El Salvador, ocupa un puesto que antes no existía, el de viceministro para la Inversión y Financiamiento para el Desarrollo. También ha sido desde 2006 (el año de su fundación), el asesor y rostro visible de Alba Petróleos de El Salvador, la empresa de economía mixta salvadoreña de la que PDVSA, la estatal petrolera venezolana, es dueña en un 60 %. El resto es de ENEPASA, compañía conformada por varias alcaldías gobernadas por el FMLN.

A mediados de junio de 2017, 14 congresistas de los partidos Demócrata y Republicano le enviaron al Secretario del Tesoro de su país una carta en la que solicitan que se indaguen las actividades financieras de Merino.  

Los políticos norteamericanos han pedido que se abra una investigación “de interés nacional” bajo la ley contra capos internacionales de la droga, el “Drug Kingpin Act”, por los “asocios de larga data” de Merino “con redes de crimen organizado que son sujetos de investigaciones criminales en los Estados Unidos por tráfico de cocaína y lavado de dinero”.

Todo un reto: en el registro de comercio de El Salvador, su nombre no aparece en ninguna empresa en activo. La última fue Alba Alimentos de El Salvador, una subsidiaria de Alba Petróleos, de la que fue presidente entre 2012 y 2015. En el extranjero tampoco forma parte de ninguna compañía. No cuenta con inmuebles bajo su propiedad y los tres carros que le pertenecen están de baja en el sistema, por lo que no es legal que circulen por las calles del país. Es, al menos en los registros, un hombre sin posesiones.

De acuerdo con Nelson Mena, especialista antilavado de una organización internacional con sede en Washington, una de las figuras que se utilizan corrientemente para la ocultación de activos es la del prestanombres o testaferro: una persona que aparece como el presidente de una empresa de la que, en realidad, no es el beneficiario final, o alguien que tiene a su nombre una propiedad que en realidad le pertenece a otra persona.

Uno de los caminos que llevaron a que congresistas  estadounidense de ambos partidos, corrientemente opuestos, se decidieran a firmar esa carta fue una investigación en la que colaboraron elementos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el  Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y la Administración para el Control de Drogas (DEA).

De acuerdo con las investigaciones, los principales testaferros de José Luis Merino, entre los que se encuentran su hermano, Sigfredo Israel Merino Cabrera, y su asistente personal desde hace una década, Erick Giovanni Vega.

Sin embargo un nombre destaca entre todos: José Mauricio Cortez Avelar, a quien la unidad define como el más importante. Los criterios utilizados para ello son su aparecimiento reiterado en empresas relacionadas con Alba Petróleos de El Salvador en varias jurisdicciones, principalmente El Salvador y Panamá.

Según la investigación de las tres instituciones, otro criterio para su señalamiento es que Cortez Avelar tiene a su nombre cuatro cuentas en instituciones bancarias en el extranjero: Dos en el Saxo Bank, de Suiza, y dos más en el Banco Espírito Santo, de Brasil. Por tratarse de una investigación preliminar, han podido acceder con respecto a este punto únicamente a fuentes vivas, por lo que no cuentan con documentación sobre las mismas.

A principios de 1981, cuando era comandante de las Fuerzas Armadas de Liberación, José Luis Merino viajó hasta Vietnam para aprender de sus ciudadanos una forma más efectiva de realizar la guerra de guerrillas. Vino admirado por la capacidad de organización de ese pueblo, que tuvo el coraje para vencer al “imperialismo norteamericano”. Y, desde entonces, el antiimperialismo ha sido parte de su discurso.

Pero esto no ha impedido que aquellos a los que la el FBI, el Departamento del Tesoro y la DEA señalan como sus colaboradores hayan montado empresas, precisamente, en ese país, el mismo en el que, en junio de 2017, 14 congresistas solicitaron una investigación de sus finanzas.  

 

Las compañías en Nevada

Se trata de una red de tres compañías en el Estado de Nevada, Estados Unidos. Las tres son de responsabilidad limitada. En este tipo de empresas, los socios responden por las actividades de esta sociedad hasta el límite de sus aportes monetarios.

Las tres sociedades son Alba Petróleos Las Vegas, Kalandos Investment Group y Petro Global International, que estuvieron en activo desde 2011 hasta 2014, y en donde se repiten como miembros una decena de personas que también aparecen en las juntas directivas de empresas en El Salvador y Panamá relacionadas con Alba Petróleos de El Salvador.

Empresas

De un click en cada empresa para desplegar a sus miembros. Luego puede elegir a cualquier personaje para visualizar los puestos que han ocupado en sociedades vinculadas con Alba Petróleos inscritas en varias jurisdicciones.

Relaciones. La primera imagen corresponde al documento de conformación de Alba Petróleos Las Vegas. En el destacado se aprecian los nombres de José Mauricio Cortez Avelar y Aldo Adrián Aguirre. Ellos y el resto de miembros usan la misma dirección, en esta y las otras dos empresas en Nevada: 4777 E Charleston Blvd, suite 101, Las Vegas. En la imagen de la derecha, está el documento en el que la empresa Alba Refining, una offshore de Alba Petróleos en Panamá, le otorga un poder general a Cortez Avelar y a Aguirre. El poder se le retira a Bassan Kalandos, quien usa la misma dirección que en las empresas en Nevada.

El principal testaferro

De pelo alborotado, mentón prominente y nariz pronunciada, José Mauricio Cortez Avelar, abogado de profesión, a sus 60 años se había limitado a servir de notario en los documentos de pequeños negocios, o como apoderado legal de personas que no querían pasar por el engorroso trámite de un proceso civil.

Su suerte comenzó a cambiar en 2011. Ese año, un hombre que solo había tenido participación en pequeñas cajas de crédito o en sociedades con orientación religiosa, comenzaba a formar parte de las juntas directivas de empresas de los más variados rubros.

Empresas que, a partir del siguiente año, serían las receptoras de millonarios préstamos provenientes de fondos de Alba Petróleos de El Salvador, la empresa de economía mixta de la que José Luis Merino es asesor y el rostro visible cada vez que esta realiza una donación al Gobierno central.

En ese 2011, Cortez Avelar también se convertiría en presidente de una compañía en Panamá y en miembro de otra de responsabilidad limitada en Nevada, Estados Unidos. Todas relacionadas con la misma empresa de economía mixta salvadoreña.

Su participación en sociedades financiadas por Alba Petróleos no dejaría de crecer en los años posteriores.  Solo en El Salvador ha participado en 15 (aparece como accionista de cinco de ellas) y sigue activo en 10. Es apoderado legal y mercantil en dos de aquellas en las que ha dejado su puesto. En Panamá forma parte de la junta directiva de siete compañías relacionadas con Alba Petróleos. A estas se suman las otras dos de las que es miembro en Nevada, Estados Unidos. 24 empresas, por las que han circulado millones de dólares, han nacido y han tenido la participación de Cortez Avelar en apenas seis años.  

A pesar de todas estas actividades, Cortez Avelar registró en sus declaraciones anuales un ingreso máximo de 33,881 dólares en 2015.  Estos ingresos contrastan con sus actividades.

 

El hermano lejano

Mientras José Luis Merino peleaba la guerra bajo el seudónimo de Ramiro Vásquez, uno de sus hermanos, Sigfredo Armando Merino Cabrera, migraba hacia Estados Unidos. Ha sido su pasaporte estadounidense el que ha utilizado para algunos de sus trámites, como cuando se le concedió un poder general en la subsidiaria de Alba Petróleos en Panamá, APES INC., en 2010.

Tras terminarse la guerra, Sigfredo no tardó mucho tiempo en volver a El Salvador. Y lo hizo para ser la mano derecha de su hermano, José Luis, en varios negocios. El excomandante Ramiro fue beneficiario de créditos dirigidos a que combatientes desmovilizados montaran emprendimientos.

Ambos estuvieron en las juntas directivas de varias empresas, inactivas desde 2005, como Consultores Técnicos Empresariales, J.M. y Valores del Aire. En todas, Sigfredo actuaba como administrador único propietario y como representante legal. Las mismas no lograron los resultados que los hermanos Merino esperaban. Así, las actividades comerciales de Sigfredo en la pasada década se limitaron a su participación en la compañía Coordinara y Asesora de Proyectos (CAPSA), empresa de tratamiento de desechos sólidos contratada en exclusiva por alcaldías en manos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), del que su hermano José Luis ya era uno de sus principales líderes.

La suerte de Sigfredo, como en el caso de José Mauricio Cortez Avelar, cambió en la presente década: ha estado en puestos importantes en al menos ocho empresas receptoras de millonarios préstamos de Alba Petróleos de El Salvador, compañía de economía mixta de la que fue gerente de 2012 a 2016.

Para algunos militantes de mediano rango del FMLN, que hablan en condición de anonimato, que el hermano de José Luis Merino haya sido tan beneficiado con el dinero proveniente de Venezuela canalizado por Alba Petróleos de El Salvador no termina de convencerlos: no entienden cómo alguien que no peleó la guerra pueda ocupar, hoy en día, puestos tan importantes en el esquema del brazo financiero del partido al que dio vida la guerrilla por la que tantos de ellos ofrecieron su juventud e, incluso, sus vidas.

Séptimo Sentido se contactó ayer vía telefónica con Sigfredo Merino. El empresario afirmó la primera vez que se le buscó que desconocía por qué aparece en una compañía en Nevada, Alba Petróleos Las Vegas. Sostuvo que no tiene nada que ver con esta.

“Allí todo el mundo puede aparecer simple y sencillamente con el robo de identidad… quizá alguien la conformó con el interés de dañar mi imagen”, dijo al mencionarle que es su nombre el que aparece en el registro. Afirmó que hablaría más en una entrevista cara a cara, con documentos de por medio, otro día.

La tarde de ayer, se buscó a Sigfredo Merino una vez más para explicarle que la publicación se haría hoy, para lograr pactar un encuentro. Respondió que, después de una investigación independiente, certificó que el agente registrador de la empresa, Bassan Izzat Kalandos (a quien afirma que no conoce personalmente), utilizó su nombre sin su permiso para conformar la empresa Alba Petróleos Las Vegas .

Sigfredo Merino hizo llegar a esta revista una foto de una carta, dirigida a Yanet Cornejo, directora del departamento legal de Alba Petróleos de El Salvador, donde Kalandos le aclara que formó la empresa con vistas a futuros negocios en Nevada y para reservar ese nombre. Sin embargo decidió disolverla pronto, el 19 de febrero de 2013, tras darse cuenta de lo “sensible” de la marca fuera de los Estados Unidos y tras las peticiones de sus “contactos venezolanos”.

La empresa. Fachada de Alba Petróleos de El Salvador en la colonia Santa Elena, Antiguo Cuscatlán.

 

El hombre en Nevada

Aldo Adrián Aguirre es un guatemalteco residente en Las Vegas, Nevada. Fue vicecónsul honorario (link a la dirección) de su país en esa ciudad desde 2003 hasta 2014, bajo la jurisdicción del consulado de Los Ángeles, California.

Hombre de negocios, Adrián Aguirre ha tenido puestos directivos en varias empresas de Nevada. Una de ellas fue Alianza Consulting Group, compañía de responsabilidad limitada que lo tuvo a él como su agente registrador y único miembro desde 2005 hasta 2014, cuando decidió disolverla.

Alianza Consulting Group fue la compañía que significó uno de sus primeros vínculos con Alba Petróleos de El Salvador. El 12 de abril de 2011, amparado por esta sociedad comenzó a ser secretario y tesorero de la junta directiva de Alba Refining Company, Latin América, S.A., una offshore inscrita en Panamá de la empresa salvadoreña. Seis días antes, había iniciado otra compañía vinculada con Alba Petróleos, Petro Global International, esta vez en Nevada, su estado de residencia.

Su nombre comenzó a ser cada vez más regular en sociedades relacionadas con la empresa de economía mixta salvadoreña a partir de 2012. Hasta la fecha, Aldo Aguirre ha tenido participación en las tres compañías de Nevada que forman la red, en tres offshores panameñas de Alba Petróleos y en tres empresas relacionadas con ésta en El Salvador.

En este último grupo se encuentra Vuelos Económicos de Centroamérica (VECA). La dueña del 60 por ciento de las acciones de ésta aerolínea, El-Día Corporation, domiciliada en Curazao, había recibido desde 2013 varios préstamos por parte de Alba Petróleos, que hasta 2015 sumaban más de 39 millones de dólares, 10 más de los que El-Día destinó para financiar a VECA.  Aldo Adrián Aguirre ocupó el puesto de director secretario de la compañía desde septiembre de 2013 hasta mayo de 2015.

Aldo reside, actualmente, entre Las Vegas y Ahuachapán, en El Salvador. Así se puede observar en la consulta de sus registros migratorios en el país.

 

Siguiendo la pista

José Luis Merino se convirtió en uno de los máximos dirigentes del FMLN tras la muerte de Schafik Hándal, el líder histórico del Partido Comunista Salvadoreño, en 2006. Algo que no se corresponde con el puesto que ocupó durante el conflicto armado, cuando fue un mando medio de las Fuerzas Armadas de Liberación. Incluso su colega Dagoberto Gutiérrez, hoy rector de la Universidad Luterana Salvadoreña y alejado de la política partidaria, ocupaba un puesto más alto en la jerarquía de la organización. Para él, el caso de José Luis Merino es uno de adaptación.

“Schafik fue el hombre de la clandestinidad y de la legalidad, de los acuerdos y de los desacuerdos… Ramiro (José Luis Merino) es la postguerra inexistente, la persona de la etapa que se abre cuando la guerra civil termina y se establece un mundo neoliberal, total, brutal, absoluto. Donde se construye una sociedad de mercado. En ese mundo salvaje, Ramiro aprende a sobrevivir así como lo hacíamos durante la guerra civil. Y va más allá de la sobrevivencia”, comenta Dagoberto.

El círculo más íntimo de José Luis Merino cuenta con alcances transnacionales e, incluso, ha tenido actividad en el corazón mismo de Estados Unidos, el país que ahora tiene en la mira sus finanzas, a la espera de que la Oficina de Control de Activos Estadounidense (OFAC) oficialice una investigación y defina si, en efecto, se han cometido ilícitos.

En los siguientes trabajos de esta serie, el lector podrá conocer sobre un presunto caso de lavado de dinero y un supuesto intento de soborno, que han tenido a las personas cercanas a Merino descritas en este primer texto y al político salvadoreño mismo como protagonistas.


Este reportaje fue realizado por Moisés Alvarado para la revista Séptimo Sentido de La Prensa Gráfica en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.


 

 

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