Banca multilateral, ¿motor de desarrollo?

La Asociación Ambiente y Sociedad, la Coalición Regional por la Transparencia y la Participación, y la plataforma periodística CONNECTAS presentaron este #EncuentroVirtual el pasado 1º de noviembre

Las inversiones de la banca multilateral en América Latina han despertado la inquietud de si contribuyen o no con el desarrollo social, los riesgos que generan y la participación de la sociedad civil en las alianzas público privadas que se establecen. Estas preguntas fueron parte de las premisas que se discutieron en el #EncuentroVirtual Banca multilateral, ¿motor de desarrollo? que tuvo lugar el pasado 1º de noviembre, gracias a una alianza entre la Asociación Ambiente y Sociedad, a Coalición Regional por la Transparencia y la Participación, y la plataforma periodística CONNECTAS.

El encuentro estuvo moderado por Carlos Eduardo Huertas, director de CONNECTAS. Contó con la participación de: Margarita Flórez, directora de la Asociación Ambiente y Sociedad; Fernando Mello, periodista y socio de JOTA, un espacio periodístico dedicado al cubrimiento del sistema judicial en Brasil; María José Romero, coordinadora de políticas y cabildeo en la Red Europea de Deuda y Desarrollo (Eurodad) y Victoria Márquez-Mees, directora del Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo para el periodo 2015-2020.

En la discusión, el primer tema para abordar fue el desarrollo sostenible. Para María José Romero, es ambicioso decir que la banca multilateral está haciendo lo necesario para contribuir con el desarrollo sostenible, ya que para el Banco Mundial y otras instituciones financieras de Europa prefieren el crecimiento económico y la promoción de exportación de recursos primarios en los países en vías de desarrollo, “lo cual no necesariamente contribuye al desarrollo sostenible, si es que lo entendemos en sus tres ámbitos de análisis: económico, social y ambiental”. Fernando Mello, por su parte, se refirió a los problemas de transparencia que implican para la banca multilateral apostar por proyectos de infraestructura con grandes inversiones de capital. “El Banco de Desarrollo de Brasil invirtió cerca de 14 mil millones de reales entre 1998 y 2015 en proyectos fuera del país. En muchos de esos proyectos no había información suficiente sobre los detalles del financiamiento” dijo el periodista, refiriéndose a la importancia en que la sociedad civil pueda obtener información sobre las inversiones para generar mayor confianza.

El segundo tema fueron los escenarios en los que se establecen las alianzas público privadas, donde Victoria Márquez-Mees tuvo una destacada participación en la discusión. Aclaró que el sector privado tiene un papel protagónico en los proyectos estatales ya que es muy complicado entender tanto la complejidad de la estructura de financiamiento y la dificultad de las responsabilidades de cada parte. “Hay responsabilidades claras del sector público que no se pueden delegar al sector privado. Es una responsabilidad compartida asegurar que las políticas se cumplan, que las salvaguardas se cumplan” dijo Márquez-Mees, a lo que Romero respondió: “Es muy importante la lealtad de los gobiernos con la sociedad civil, así como con los impactos ambientales y sociales”.

Margarita Flórez habló de las nuevas formas de relacionamiento que se generan con la banca multilateral cuando participan el sector privado y el Estado. “Hay una política de la banca multilateral por promover las alianzas público-privado. Lo que hay que preguntarse es cuál es el aporte de lo privado, cuáles son las condiciones de juego, cuáles son los plazos y cuál es el interés del sector privado para cumplir con los mandatos públicos”. Hizo énfasis, además, en temas importantes como la seguridad social de los trabajadores y otras condiciones laborales que deben ser definidas en cualquier APP.

El último bloque de la charla abordó la importancia de la participación ciudadana. Flórez insistió en que, a pesar de que hay mayor margen de acción en las comunidades, en América Latina no hay un seguimiento en tiempo real de los proyectos: “La ciudadanía no conoce cuándo la obra no funcionó. Tiene que haber más injerencia, no solo de las comunidades, sino de la academia. Los instrumentos de monitoreo tienen que estar basados en tiempo real”.

Carlos Eduardo Huertas cerró el encuentro retomando en forma de preguntas a los panelistas algunas de las interrogantes de los asistentes: el control asumido por los medios de comunicación en temas de participación ciudadana y los esquemas de las alianzas público privadas que podrían ver cómo el Estado le ha delegado al sector privado algunas de sus obligaciones. “No podemos permitir que pase algo como el asesinato de Berta Cáceres [en Honduras]. Cuestionar un proyecto no puede costar la vida. Lo que queremos es que exista una democracia y una equidad. No puede haber equidad sin intervención ciudadana y sin transparencia”, concluyó Margarita Flórez.